Personajes


GENERAL JOSÉ LAURENCIO SILVA

Nació José Laurencio Silva en Tinaco, Edo. Cojedes, el 7 de septiembre de 1791. Era hijo de José Dámaso Silva y de María Casilda Flores. En el año 1810 se suma a la causa republicana, enrolándose como soldado en un batallón de Tinaco. Ese año participa en la Campaña de Coro, bajo las órdenes del Gral. Francisco Rodríguez del Toro, el Marqués del Toro, siendo ascendido a sargento. Al finalizar la campaña ostentaba el grado de Subteniente.

UN COMBATIENTE ACTIVO

En 1811 forma parte del ejército del Gral. Francisco de Miranda en la Campaña de Valencia. Participa en la Batalla de La Victoria el 20 y 29 de julio de 1812. Al perderse la Primera República, Silva se oculta en los bosques de Guárico y Cojedes, llevando a cabo actividades de guerrillas. En 1813, al paso del ejército Libertador del Gral. Simón Bolívar por San Carlos, se agrega al mismo en un escuadrón de caballería. Combate en la Batalla de Taguanes el 31 de julio de 1813. Ese año participa en la Campaña del Centro, Sur y Occidente, combatiendo en las batallas de Bárbula, el 30 de septiembre; Araure, el 5 de diciembre; y en el combate de las Matas de Cojedes, bajo el mando del Cmdte. Jesús María Figueredo. En 1814 participa en casi todas las batallas desarrolladas en el Centro. Combatió en las batallas de La Victoria, el 12 de febrero; en San Mateo, el 28 de febrero; en El Arao, el 16 de abril; y en Carabobo, el 28 de mayo. Fue hecho prisionero, permaneciendo en tal condición cuatro meses en la villa del Pao, escapándose y ocultándose en las montañas de Turén, desarrollando actividades guerrilleras en Cojedes hasta el año 1815. Posteriormente se dirige hacia el sur en busca del Gral. José Antonio Páez, a quien encuentra en Mantecal. Con este Jefe asistió a las batallas de El Yagual, el 11 de octubre de 1816; y Mucuritas, el 28 de enero de 1817. Participó en otros encuentros menores, destruyendo las guerrillas realistas de Caparo, Yunca, cabeceras del río Apure, Congaco y en Molineros.


RUMBO AL SUR

En 1818, Silva participó en la Campaña del Centro a las órdenes del Libertador y del Gral. Páez. En la Batalla de Calabozo, el 12 de febrero, fue ascendido a Teniente Coronel. El 2 de abril de 1819 estuvo con el Gral. Páez en la acción de las Queseras del Medio. Participó  en la Campaña de Apure y cuando el Libertador emprendió la Campaña de Nueva Granada, permaneció con el Gral. Páez en Venezuela. El 24 dde junio de  1821 actuó en la Batalla de Carabobo, recibiendo el Despacho de Coronel. Marcha con el Libertador a la Campaña del Sur de Colombia, participando en la Batalla de Bomboná el 7 de abril de 1822.
Después de pasar un año en Quito y Guayaquil, sigue con el Gral. Bolívar hacia el Perú y toma parte en la campaña libertadora. Combatió en las batallas de Junín, el 6 de agosto de 1822; y Ayacucho, el 9 de diciembre de 1824, al mando del Gral. Antonio José de Sucre. En esta acción recibió tres lanzazos. Fue ascendido a General de Brigada. Regresa a Venezuela y en 1827 se casa con una sobrina del Libertador, Felicia Bolívar Tinoco. En 1829, cuando Perú invade Colombia, Silva sirvió bajo las órdenes del Mariscal Sucre, combatiendo en Tarqui, siendo ascendido a General de División. En 1830 permanece con el Libertador en Santa Marta hasta sus últimos momentos, siendo nombrado albacea testamentario y fideicomisario. En 1831 regresa a Venezuela y en 1835 se unió a la Revolución de las Reformas, comandada por el Gral. Santiago Mariño. Posteriormente se retira a la vida privada, teniendo actuaciones aisladas cuando sus servicios eran requeridos.

ACTUACIÓN POSTERIOR

En 1846, Silva combatió a Ezequiel Zamora en la Revolución Popular e igualmente al Gral. José Antonio Páez, en 1848, cuando este oficial se rebeló contra el Presidente José Tadeo Monagas, correspondiéndole firmar la capitulación de Macapo-Monagas, en la cual el Gral. Páez claudicaba. El 7 de marzo de 1855 fué ascendido a General en Jefe y se desempeñó como Ministro de Guerra y Marina. En 1859 combate contra los revolucionarios federalistas en la Revolución Federal en el occidente de Venezuela, renunciando al cargo militar que desempeñaba, contrariado por críticas a su actuación en contra del Gral. Ezequiel Zamora. Definitivamente se retira a la vida privada, residenciándose en Valencia, Edo. Carabobo., Murió en dicha ciudad el 27 de febrero de 1873. Tenía 82 años de edad.


General Ezequiel Zamora


El caso del General Ezequiel Zamora es muy emblemático. Hay que verlos desde dos aspectos diametralmente opuestos: primero como luchador social y luego como militar en acción. Nace Zamora en Cúa, Edo. Miranda, el 1ro de febrero de 1817. Era hijo de Alejandro Zamora y de Paula Correa. Recibe rudimentaria instrucción en una zona rural, aún convulsionada por los estragos de la guerra de independencia. Los estudios primarios los finaliza en Caracas y al lado de su cuñado, el alsaciano Juan Caspers, se entera sobre la situación política en Europa, lo cual en cierta forma, marcarán su destino futuro. Es el abogado José Manuel García, vinculado a su familia, quien le inculca conocimientos sobre filosofía, historia universal, fundamentos de derecho romano y los principios de igualdad y de la necesidad de implantarlos en Venezuela. Pronto, Zamora se establece en Villa de Cura, Aragua, y funda una tienda de víveres. El éxito le acompaña y expande su comercio en lo relativo al menudeo de reses, caballos y productos agrícolas, en las localidades de Cúa, San Francisco, San Juan, San José, El Pao, Calabozo y el Apure.

La situación política del país es alarmante. Hay enfrentamientos entre los descontentos y el gobierno, cuyo malestar junta las voluntades refractarias en un movimiento de oposición frontal. Se funda el Partido Liberal y aparece el periódico “El Venezolano” en 1840. El Gral. José Antonio Páez es la cabeza del sector oficial y el Lic. Antonio Leocadio Guzmán se convierte en el jefe opositor. Desde la fundación del partido Liberal, Ezequiel Zamora se convierte en dirigente regional y en lector asiduo del periódico opositor. La gente le sigue y le escucha, aunque su discurso es un tanto distinto al de los voceros liberales. Su lenguaje es más llano y agrega sus ideas sobre la injusticia predominante, la mala distribución de la tierra y la explotación del pueblo por los “godos”. Los campesinos que en esa zona sienten los problemas de la tierra y el latifundio, ven en Zamora a un nuevo líder. En el año 1843 se profundiza la crisis económica. Para las elecciones de 1846, Zamora, jefe del liberalismo en la región,  se presenta como candidato a elector por el Cantón de Villa de Cura, pero su nominación es objetada por procedimientos que él y sus partidarios tildan de ilegales.
Un episodio marcará su destino. La situación nacional sigue extremadamente tensa. El Gral. Páez y el Lic. Antonio Leocadio Guzmán pautan una entrevista en la ciudad de La Victoria. Guzmán nombre entre su comitiva a Ezequiel Zamora. La reunión no se llega a realizar debido a alzamientos espontáneos de campesinos en la región central. Zamora llama inmediatamente a “hacer la guerra a los godos”, en beneficio de los pobres.  Páez fue nombrado comandante del Ejército. Zamora se levanta en armas en la población de Guamdra, el 7 de septiembre de 1846, en lo que se llamó la Revolución Popular. Poco a poco los jefes locales comienzan a reconocer su jefatura y comienzan a llamar a Zamora “el General del Pueblo Soberano”. Con un ejército de campesinos, con jefes campesinos, analfabetas, Zamora comienza a combatir en defensa de los desposeídos. 

Después de varias acciones bélicas, es capturado el 26 de marzo de 1847 y puesto a disposición del  Juez de Primera Instancia, en Villa de Cura. Cuatro meses después un tribunal lo condena a muerte, pero logra fugarse de la cárcel. Luego, el Presidente Gral. José Tadeo Monagas le conmuta la pena de muerte y lo coloca a su servicio en el batallón de Villa de Cura. Poco a poco inicia su carrera militar, ya en forma oficial. En 1848-1849 combate fuertemente el alzamiento del Gral. José Antonio Páez, en las localidades de Barinas, Quisiro, Cabimas y San Carlos, demostrando su valor y talento militar. Posteriormente ocupó las guarniciones de Maracaibo, Ciudad Bolívar, Barcelona y Cumaná. En 1854 es ascendido al grado de General de Brigada y dos años después se casa con Estafanía Falcón, viuda de un propietario extranjero y hermana del General Juan Crisóstomo Falcón. Zamora se retira del servicio activo y se dedica a las labores en la finca de su esposa, en la provincia de Coro.

Al estallido de la Revolución de Marzo en 1858, retorna a la vida pública siendo perseguido, al igual que los otros jefes liberales. Es condenado al exilio. En Curazao fomenta clubes subversivos  y establece contacto con otros sectores subversivos de occidente, mientras su cuñado, el Gral. Falcón, también expulsado del país, hace lo mismo en Saint Thomas, siendo reconocido como Jefe de la próxima revolución. Al estallido de la Revolución Federal en Coro, el 20 de febrero de 1859, Ezequiel Zamora, inconsultamente, invade el país por la Vela de Coro el 23 de febrero, denominándose Jefe de Operaciones. Hace que Coro se constituya en Estado federal y comienza una campaña exitoso que va adquiriendo adeptos a lo largo de todas las regiones por él tomadas en combate: El Palito, San Felipe, Yaritagua, Cabudare, mientras los jefes militares del gobierno lo persiguen, pero sin presentarle batalla formal. Sigue su marcha hacia Portuguesa y luego captura Guanare. En todas las capitales de provincia promueve la formación de Estados. Unidas sus fuerzas con las del Gral. Juan Crisóstomo Falcón, quien había desembarcado en el mes de julio de 1859,el 10 de diciembre de 1859 obtiene un rotundo éxito en la Batalla de Santa Inés donde destroza al ejército del gobierno, al mando del Gral. Pedro Ramos. Después de esta batalla, el “Valiente Ciudadano” (otro título concedido a Zamora), toma rumbo hacia el centro del país. Sus planes eran llegar hasta Caracas y conmemorar el primer aniversario de la revolución con el triunfo total. A su paso por San Carlos, en el combate escenificado en dicha población el 10 de enero de 1960, recibe un balazo en la cabeza que le produce la muerte. Su muerte cambia totalmente el curso de los acontecimientos. Zamora era el estratega, el hombre pensante. 

La Guerra Federal continuaría por cuatro años más, en una serie de fracasos y triunfos posteriores. Pero, queda la pregunta: ¿Quién mató a Zamora?. Han surgido muchas conjeturas. La única versión oficial que existe fue la que dió el entonces coronel Antonio Guzmán Blanco, quien se encontraba a su lado, además del Gral. Pablo Piña. Todas las conjeturas, desde la conspiración, el asesinato, una bala perdida, etc. no pasan ningún análisis concreto. El cadáver fue enterrado en secreto por la madrugada y se mantuvo un silencio absoluto para evitar que la tropa se desmoralizara.

Los posibles restos del Gral. Ezequiel Zamora reposan en el Panteón Nacional desde 1872



Mariscal Juan Crisóstomo Falcón

Jefe de la Revolución Federal (1859-1863) y posterior Presidente de la República de Venezuela (1863-1868). Nació Falcón en el Hato Tabe (hoy Edo. Falcón), el 27 de enero de 1820. Era hijo de José Ildefonso Falcón y de Josefa Zavarce. Inició su educación en el Colegio Nacional de Coro. En el año 1848, inicia su carrera militar en defensa del régimen del Gral. José Tadeo Monagas, combatiendo en Taratara contra el Gral. Jesús Tadeo Piñango, al mando de una columna bajo las órdenes de los Grles. Antonio Valero y Trinidad Portocarrero. Igualmente participó en el sitio de Maracaibo y en el año 1849 en el combate de La Bacoa, en Coro, contra el Gral. Francisco Carmona. Derrotada la revolución del Gral. José Antonio Páez, se desempeñó como comandante de Armas de Maracaibo. En 1853 es transferido a Coro, con cargo similar, siendo ascendido a General de Brigada a finales de ese año. Participó  en la defensa del Gobierno del Gral. José Gregorio Monagas, en contra de la llamada Revolución Liberal-Conservadora del año 1853 e igual con la del año 1854. En el año 1857 es nombrado General de División y Comandante de Armas de la Provincia de Barquisimeto.

El 5 de marzo de 1858 estalla la Revolución de Marzo en Valencia y rechaza Falcón la invitación de participar en ella. Se crean roces con el Gral. Julián Castro. Sufre acoso y persecución, al igual que su cuñado, el Gral. Ezequiel Zamora, siendo ambos expatriados al Caribe. Es nombrado Jefe del próximo movimiento a llevarse a cabo, iniciándose el 20 de febrero de 1859 en lo que se denominó la Revolución Federal ó Guerra Federal. El Gral. Ezequiel Zamora actuaba como Jefe del Ejército, mientras Falcón, quien ha desembarcado por los lados de Palma Sola a mediados de 1859, tomada parte en otras acciones militares, también el occidente del país. Se había creado un distanciamiento entre ambos Jefes militares. Esta rivalidad concluyó a mediados de noviembre de 1859, cuando Falcón y Zamora se reunieron por primera vez desde que se inició la revolución, en la población de Mesa Cabasca o Tabasca, en la provincia de Barquisimeto, y juntos continuaron hacia Guanare. Finalmente llegaron al siguiente acuerdo: Zamora continuaría como Jefe del Ejército de Occidente y Falcón era el Jefe de la Revolución Federal. Ambos Jefes participaron en la Batalla de Santa Inés, el 10 de diciembre de 1859, donde derrotaron las fuerzas del Gobierno. El nuevo plan ahora era marchar sobre Caracas y celebrar el triunfo de la revolución en la primera fecha aniversaria. Combaten en San Carlos de Cojedes en enero de 1860, donde muere el Gral. Ezequiel Zamora en un obscuro suceso, del cual se tejieron varias versiones.

Queda el Gral. Falcón al frente del ejército federal y sigue marcha hacia Caracas, siendo esperado en Valencia por fuerzas del gobierno al mando del Gral. León de Febres Cordero. Falcón cambia su avance y se dirige hacia el sur, hacia apure. En la sabana de Coplé es derrotado  el 17 de febrero por el Gral. Febres Cordero. Huye a Bogotá en procura de recursos para continuar la guerra y al no obtenerlos marcha a Las Antillas. Invade nuevamente a Venezuela en julio de 1861. Combate en diferentes escenarios en el occidente del país, mientras en el centro y oriente, otros jefes están llevando la guerra en acciones aisladas. En diciembre  de 1861, se entrevista el Gral. Falcón con el Gral. Páez, ahora Jefe de Gobierno, en el Campo de Carabobo, sin resultados exitosos. Continúa la guerra y el 26 de diciembre de 1862, Falcón derrota completamente al Gobierno en la batalla de Buchivacoa, área de Coro. Mientras tanto, el Gral. Guzmán Blanco, enviado por Falcón a la zona del centro, logra unir las diferentes fuerzas y en una campaña exitosa gana todos los encuentros hasta llegar a Caracas. El 23 de abril de 1863, se firma el Tratado de coche y Guzmán le rinde cuentas a Falcón en Occidente, del fin de las hostilidades entre centralistas y federalistas. El 17 de junio de 1863, Falcón es designado Presidente Provisional de la República por la Asamblea Nacional de La Victoria, siendo ratificado por la Asamblea Nacional Constituyente el 24 de diciembre de 1863. Igualmente fue ascendido  a Mariscal y se le otorgó el título de Gran Ciudadano. En octubre de 1864 es elegido Presidente Constitucional de Venezuela y ratificado por el Congreso el 18 de marzo de 1865. Pero la anarquía y la lucha por el poder continuarán reinando en todo el país. Nadie entendía qué significaba Federación y el Gral. Falcón mostraba apatía para gobernar. Se ausentaba del Gobierno para su hacienda en Coro, dejando a un encargado de la Presidencia. Estas ausencias fueron excesivas. De los 45 meses en ejercicio del poder desde el año 1864-1867, estuvo 35 meses fuera del Gobierno. Sólo se mantuvo en el gobierno 10 meses. Convulsiones internas e insurrecciones en todo el país, llevaron a Falcón a renunciar al Gobierno en abril de 1868. Pocos meses después, con el triunfo de la Revolución Azul, sale al exilio. Se residencia en Francia desde marzo 1870. Una junta médica le descubre un cáncer en la laringe. Se le aconseja viajar a tierras tropicales, trasladándose a Martinica el 24 abril de 1870, muriendo el 29 de  ese mismo mes. Tenía 50 años de edad.  En 1873, el Congreso decreta la repatriación de sus restos, siendo inhumado en el Panteón Nacional el 1ro de mayo de 1874. En el año 1901, se le cambió el nombre al Estado Coro por el de Estado Falcón, en homenaje al Mariscal Juan Crisóstomo Falcón.



Gral. Julián Castro

Nació Julián Castro en la población de Petare, Estado Miranda, en 1805. Era hijo de Juan Manuel Castro y de Margarita Contreras. De origen humilde sólo recibió instrucción rudimentaria. Posteriormente ingresa en la vida militar, sirviendo en los ejércitos de la Gran Colombia, alcanzando el grado de alférez. En el año 1835 participa en la Revolución de las Reformas en Venezuela, liderada por el Gral. Santiago Nariño, sirviendo como teniente bajo las órdenes del Gral. Pedro Carujo, en el Batallón Anzoátegui. Estuvo a cargo de la custodia bajo arresto del Presidente José María Vargas.

En 1836 se ve envuelto en el asesinato de Francisco Sucre, en la región de oriente, siendo apresado y liberado al año siguiente. En la parte personal, vivió once años de concubinato con María Nieves Briceño, hija del Gral. José Laurencio Silva, con quien contrae matrimonio en 1843. En 1845 es rehabilitado y reintegrado al ejército con el grado de subteniente. Participa bajo las órdenes del Gral. José Antonio Páez en la campaña contra la insurrección campesina dirigida por Francisco J. Rangel y Ezequiel Zamora, a quien derrota en el sitio Los Leones, en 1847, cerca de Guigue. Ascendido a Capitán bajo las órdenes del Coronel Domingo Hernández, entra al servicio del Presidente José Tadeo Monagas. Es enviado a Curazao en 1848, para espiar al desterrado en esa isla, Antonio Leocadio Guzmán. En 1849 se une a la campaña contra el alzamiento del Gral. José Antonio Páez, siendo nombrado ese mismo año Comandante de Armas y Gobernador de la Provincia de Apure. En 1854 asciende a General de Brigada y nombrado comandante de Armas de Carabobo, dirigiendo la campaña contra la Revolución Liberal Conservadora.



En los años 1855 a 1858 se desempeña Castro como Gobernador de Carabobo, siendo ascendido a General de División en 1856. Se convierte en el Jefe de la Revolución de Marzo, en 1858, haciendo su entrada en Caracas, el 15 de marzo de 1858 y encargándose del Poder Ejecutivo, ante la renuncia del Gral. José Tadeo Monagas. La Convención Nacional de Valencia de ese año lo nombra Presidente provisional de la República, solicitándole a dice Cuerpo Legislativo poderes especiales para intervenir en la resolución del conflicto diplomático surgido a raíz del asilo del Gral. Monagas en la Legación de Francia e igualmente lo relativo a la firma del Protocolo Urrutia. Dichos poderes fueron concedidos en agosto de 1858. El 4 de enero de 1859, a raíz de la sanción de la nueva Constitución, Castro es nombrado Presidente interino hasta que se celebren las elecciones presidenciales, pero los levantamientos de los Generales Juan Crisóstomo Falcón y Ezequiel Zamora, en la llamada Revolución Federal, aceleran los acontecimientos.

Comienza un juego político entre los conservadores oligárquicos para mantenerse en el poder y el Gral. Julián Castro, quien simulando enfermedad, se retira el 7 de junio de 1859 de la Presidencia, dejando al frente de la misma al vicepresidente Manuel Felipe de Tovar, permitiendo que se forme un nuevo gobierno de tendencia conservadora. Siguiendo con su juego político, reasume el Gobierno una semana después y conforma un nuevo equipo ministerial de tendencia liberal. Ante la manifiesta traición del Presidente Castro, quien ahora mira hacia el sector liberal, los grupos conservadores deciden derrocarlo, siendo Castro arrestado el 1ro. de agosto de 1859. A mediados del año 1860 es sometido a juicio por el delito de traición, siendo desterrado del país el 31 de julio de 1860. Se desconocen sus actividades hasta el año 1871, cuando reaparece en el escenario político, protegido por el Presidente, Gral. Antonio Guzmán Blanco., Presidente. Es nombrado Jefe del ejército Liberal del Centro en octubre de 1871, participando activamente en la campaña contra el levantamiento del Gral. Matías Salazar en 1872. Es miembro del Gran Tribunal que sentencia a muerte al Gral. Salazar y es Castro quien comanda el pelotón de fusilamiento.


Muere el Gral. Julián Castro el 12 de Junio de 1875, asesinado durante una riña callejera, cerca de Valencia. Tenía 70 años de edad




Gral. Luciano Mendoza


Fue el General Luciano Mendoza un personaje importante de la Revolución Federal. Había nacido en Turgua, Edo. Miranda, en 1829. Sus primeras acciones militares las hace precisamente en la recién declarada Revolución Federal, acaudillada por los Generales. Juan Crisóstomo Falcón y Ezequiel Zamora. El 30 de julio de 1860, Mendoza ataca la guarnición acantonada en Guarenas, continuando sus acciones bélicas en la región y ya en el año 1862 es Jefe de Operaciones en Guarenas y Petare, ostentando el grado de General de Brigada. En 1863, con la firma del Tratado de Coche y término de la Guerra Federal, es ascendido a General en Jefe y posteriormente nombrado Gobernador provisional del Estado Caracas. Cuando en 1864 se fija el Distrito Federal protestó sobre esta decisión política.


En desacuerdo con las políticas llevadas a cabo por el Presidente Mariscal Juan Crisóstomo Falcón, encabeza en septiembre de 1867 la Revolución "La Genuina". En esta oportunidad del Gobierno le perdonó, pero un año más tarde lo encontramos de Presidente del Estado Bolívar, participando activamente en la Revolución Azul. En 1868 forma parte de la Toma de Caracas pero al mismo tiempo pacta con el General del gobierno Manuel Ezequiel Bruzual, dándole facilidades de movimiento, para evadirse después de los combates. En 1869, Luciano Mendoza le quita su apoyo al gobierno Azul y se une a la Revolución Liberal promovida por el General Guzmán Blanco, en 1870. En 1874 figura como uno de los jefes del cuerpo expedicionario enviado para someter a otro general alzado, León Colina. El año 1892, El Presidente Guillermo Tell Villegas lo nombra General en Jefe del ejército del Estado Miranda, logrando detener las fuerzas de la Revolución Legalista del General Joaquín Crespo, en el combate de La Cortada del Guayabo en 1892. Pero, ante los avances revolucionarios, decide trasladarse a Caracas, estableciendo una dictadura militar de hecho, debido a la debilidad del Presidente Villegas, quien luego decide abandonar el país, el 2 de septiembre 1892.  En consecuencia, ante el vacío de poder,  el Gral. Luciano Mendoza comienza a reclutar fuerzas para la defensa de Caracas. Los combates de Boquerón y Los Colorados favorecen al Gral. Crespo y sellan el final de la campaña. El Gral. Mendoza se retira, abandonando Caracas el 6 de junio de 1892 y parte al exilio. Regresa a Venezuela en 1868.

En el año 1869, encontramos a Mendoza como Comandante en Jefe del Ejército Nacional, siendo uno de los responsables de la rendición de las fuerzas del gobierno del Presidente Ignacio Andrade ante la Revolución Restauradora del General Cipriano Castro, en la ciudad de La Victoria. El 22 de octubre de 1899 entra el Gral. Cipriano Castro a Caracas, escoltado por el Gral. Luciano Mendoza.  En 1900 es Jefe de la Segunda Circunscripción Militar. En 1901 es nombrado Diputado por el Estado Miranda ante la Asamblea Nacional Constituyente y Presidente provisional del Edo. Aragua. Se alza en armas en diciembre de 1901, marcando el inicio de la Revolución Libertadora contra el Presidente Castro. En enero del 1902 es Jefe del Estado Mayo General de la revolución y es por su  influencia que se llega a la determinación de enfrentar las fuerzas del Gral. Castro en La Victoria, batalla en la cual es derrotada la revolución. Este hecho marca el fin de su carrera militar y política. Sale hacia la Isla de Trinidad, refugiándose en su hacienda Ariña, donde muere el 16 de marzo de 1907. Contaba con 78 años de edad.




Gral. Matías Salazar

Nace este personaje en El Pao de San Juan Bautista (Estado Cojedes) en el año 1828. Durante su juventud se desempeñó en muchas actividades, siendo agricultor, albañil, criador de ganado, buhonero y hasta torero, siendo conocido en esta actividad con el sobrenombre artístico "Matiítas", inclusive hasta fuera de Venezuela. En el año 1848, contando Matías Salazar con 20 años de edad, trabajó en Valencia como escribiente del abogado Francisco Paula Quintana. En el año 1856 ingresa a la milicia nacional, ascendiendo a subteniente y dos años después era Capitán, a raíz de los sucesos de la Revolución de Marzo de 1858.


Al iniciarse la Guerra Federal, en 1859, se unió a las filas federalistas, erigiéndose como caudillo en las regiones del centro del país, específicamente en las provincias de Carabobo y Cojedes. Siempre estuvo al lado de los líderes de la revolución, Generales Juan Crisóstomo Falcón y Antonio Guzmán Blanco. En cierta oportunidad se vio envuelto en un delito de asalto al comerciante Juan Palau, en el camino de Valencia a Tinaquillo, siendo perdonado por el General Falcón, pero esta acción le trato el remoquete de "El Encarbonado", debido al disfraz que utilizó para cometer el delito.

En el año de 1861, es ascendido al grado de General por el General Falcón y se le nombra comandante de una brigada de 300 hombres, bajo las órdenes del Jefe y Director de Operaciones Militares de Carabobo, General Jesús María Lugo. En el año 1866, Matías Salazar es elegido Diputado, pero al asumir Hermógenes López el gobierno del Estado Carabobo, Matías Salazar se alza contra él y  lo derrota en Macaraparo, entrando victoriosamente en Valencia. Luego ocupa su lugar en la Legislatura del Estado.

En 1868, Matías Salazar participa inicialmente en la Revolución Azul, uniéndose posteriormente al movimiento revolucionario auspiciado por el General Antonio Guzmán Blanco, después de los sucesos de agosto de 1869 y al estallido de la Revolución Liberal ó de Abril. Salazar se desempeña como jefe guerrillero en Carabobo y Cojedes, participando en varias acciones bélicas. Al paso por Cojedes del General Guzmán Blanco, Matías Salazar se le une con sus tropas. Llevó acciones militares en Caracas, venciendo la resistencia en dicha ciudad, desalojando al ejército de los "azules". Salazar se convirtió en uno de los más altos jefes militares del liberalismo y en el segundo jefe del ejército guzmancista. Al asumir el General Guzmán Blanco la Presidencia de la República, nombró a Matías Salazar como Segundo Designado a la Presidencia y posteriormente, Gobernador del Estado Carabobo.

Pero para esta época comenzó un distanciamiento entre Guzmán y Salazar. En acciones bélicas permite ciertas ventajas al enemigo. El distanciamiento definitivo se produce el día de la celebración de la Revolución de Abril, el 27 de abril de 1871, cuando en la casa del General Guzmán Blanco, sufre un desaire por la esposa de Guzmán, doña Ana Teresa Ibarra, al negarse a bailar con él, ante la indiferencia del Ilustre Americano. Se marcha a Valencia de inmediato y comienza a organizar una rebelión contra él. En mayo de 1871, Guzmán Blanco casi es víctima de un complot para asesinarlo, dirigido por Salazar. Finalmente, el movimiento acaudillado por Salazar es derrotado y Guzmán es benévolo con él, dándole 20.000 pesos y desterrándolo de Venezuela. Ese dinero lo usó para comprar armas e invadir a Venezuela. Comienza sus acciones militares en 1872 en las regiones del centro, Cojedes y Carabobo. Es apresado y sometido a Consejo de Guerra por el propio Guzmán Blanco. Fue degradado y fusilado en Tinaquillo, el 17 de mayo de 1872




General Venancio Pulgar

El General Venancio Pulgar nació en Maracaibo, Edo. Zulia, el 7 de noviembre de 1838. Militar de carrera, participó activamente en los sucesos acaecidos de la insurrección de Maracaibo, el 20 de Agosto de 1862. Liderizó dicho movimiento en contra del Secretario General Pedro José Rojas, pero apoyando el Gobierno del General José Antonio Páez. En asamblea de ciudadanos desconocen la autoridad del Sr. Rojas, pidiendo su salida del Gobierno por traidor y mal ciudadano. Después de algunas escaramuzas, se forma un Gobierno Provisorio, siendo nombrado Pulgar Comandante de Armas, ostentando el grado de Coronel. Pero en Caracas, Venancio Pulgar era acusado de traidor, enviando el Gral. Páez una comisión de paz. Los resultados fueron negativos y el apoyo popular de Pulgar crecía en toda la región. El 25 de septiembre, el Gobierno bloqueó a Maracaibo, cerrando todo el paso marítimo.


El 28 de octubre, Pulgar se entrevista con los oficiales del Gobierno y llegan a un acuerdo, aceptándose todas las propuestas de Pulgar, entre ellas la de envío de una comisión negociadora. Pero, el General federalista Juan Crisóstomo Falcón aprovecha esta situación y designa al Coronel federalista Jorge Shuterland para llegar a acuerdos con Pulgar. incitándolo a pasarse al bando federalista. El General Falcón asciende a ambos oficiales a General, y cuando la comisión negociadora llega a la Barra de Maracaibo, estos oficiales le negaron la entrada a Maracaibo, presentándoles sus propuestas. No llegaron a ningún acuerdo, pero los sucesos del centro del país reclamaban la atención del Gobierno y difirieron este problema. Es de recordar que el país se encontraba sumido en plena Guerra Federal (1859-1863).

El 20 de marzo de 1863 se proclama la Federación del Zulia, siendo designado el General Sutherland Gobernador y el General Venancio Pulgar es nombrado Comandante General del Ejército en Maracaibo y ascendido a General en Jefe. Sin embargo, Pulgar es anulado políticamente por Sutherland, quien cuenta con el apoyo del General Falcón, y sale al destierro a Curazao. Pulgar intenta la retoma de Maracaibo en los años 1864, 1865 y 1866, siendo herido en éste último año, hecho prisionero y enviado a Caracas. En 1868 participa en la Revolución Azul, distinguiéndose en la toma de Caracas en 1868, siendo nombrado Jefe de Operaciones del Zulia y los Andes.

Pero los problemas entre el Gobierno central y el de Maracaibo se acentúan, cuando le quitan a la región la aduana de Maracaibo para ser administrada por el Gobierno central. Este clímax de confrontación explota el 20 de mayo de 1860, cuando Venancio Pulgar desconoce al Gobierno Nacional, declara la autonomía del Zulia y pone al estado en pie de guerra. El General José Ruperto Monagas llega a Maracaibo, domina la situación y el 28 de octubre de ese mismo año, Pulgar es hecho preso y enviado al Castillo de Puerto Cabello. En los sucesos del año 1870 contra el Presidente Guzmán Blanco, Pulgar subvierte la guarnición de Puerto Cabello, último bastión de los "azules", entregándosela al Presidente Guzmán. Posteriormente, Pulgar se apodera de Coro y el 7 de diciembre de 1870 entra a Maracaibo. Gobierna al Zulia hasta el año 1874, alternando el cargo con misiones militares a la orden del General Guzmán Blanco, como fue la derrota infringida a los Generales Juan Bautista Araujo y al General Matías Salazar.

En el año 1874 es enviado Pulgar a Francia en cargo diplomático. Durante la Presidencia del Gral. Linares Alcántara, en 1878, es reducido a prisión y expulsado del país, a raíz de la reacción contra Guzmán Blanco. Con el retorno del guzmancismo al poder, en 1879, Pulgar entra a formar parte del Consejo de Gobierno. Posteriormente es nombrado Gobernador del Distrito Federal y en 1880, encabeza al ejército en contra de la sublevación del General Pío Rebolledo, en Ciudad Bolívar. En 1881 celebra un contrato con el Gobierno por el cual adquiere el derecho de explotar todas las minas metalíferas o de cualquier naturaleza, descubiertas o por descubrirse en el Edo. Bolívar. Renueva este contrato en 1883. Para el año 1884, Pulgar rompe con el General Guzmán Blanco, disgustado por el favoritismo del Ilustre Americano hacia el General Joaquín Crespo, quien es electo Presidente de la República para el período 1884-1886. En el año 1885, insurge contra el Presidente Crespo, siendo derrotado, refugiándose en República Dominicana. Hace las paces con el Gral. Guzmán y regresa al país en 1888, figurando como vocal dentro del Gran Consejo Militar, creado por el General Crespo. Muere el General Pulgar en Caracas, el 8 de octubre de 1897, siendo sepultado en el Cementerio General del Sur. Tenía 59 años de edad. El 20 de enero de 1995, sus restos fueron trasladados al Panteón de la Zulianidad, en Maracaibo.






Santos Michelena
Nació Santos Michelena en Maracay, Edo. Aragua, el 1ro. de noviembre de 1797. Hijo del español Santiago José Michelena y de la venezolana María Teresa Rojas Queipa y Natera. En 1813, a los 16 años de edad,  tuvo una fugaz participación como soldado en los sucesos de la guerra de independencia, siendo herido en combate. Hecho prisionero fue trasladado a Coro, pero debida a su corta edad fue liberado con la condición de que abandonara el país. Se residenció en Filadelfia, Estados Unidos, hasta el año 1819, completando su educación en derecho, economía y comercio. Se traslada a La Habana, Cuba, realizando trabajos de carácter mercantil, regresando a Venezuela en 1821, fundando en La Guaira una empresa mercantil. En dicha ciudad ejerció el cargo de síndico procurador hasta 1824, cuando fue elegido diputado por la provincia de Caracas ante el Congreso de la Gran Colombia. Se residenció en Bogotá hasta el año 1826. Al término de sus funciones como parlamentario, optó al cargo de cónsul y agente fiscal de la Gran Colombia, en Londres. En 1828 regresó a Caracas y posteriormente fue nombrado oficial mayor de Hacienda y Relaciones Exteriores, ocupando esta cartera en 1830, bajo el gobierno del General José Antonio Páez. Su trabajo le permitió organizar la hacienda pública nacional de una manera sobresaliente.


El Presidente Páez lo designa en 1833, enviado especial y ministro plenipotenciario ante los gobiernos de Nueva Granada y Ecuador, con el fin de finiquitar los asuntos correspondientes al pago de la deuda pública exterior de los Estados que formaban la Gran Colombia. Igualmente recibió los poderes para negociar con Nueva Granada un Tratado de Amistad, Alianza, Comercio y Navegación, lo cual dio como resultado el Tratado Pombo-Michelena, en 1833, cuyos términos debían ser sometidos a consideración de los gobiernos respectivos. El Poder Legislativo venezolano lo rechazó en 1835. A su regreso al país, ese mismo año,  Michelena fue nombrado secretario de Estado en Hacienda y Relaciones Exteriores, cuando se produjo la Revolución de las Reformas, siendo derrocado el Presiente José María Vargas.

Una vez restituido el poder constitucional, Michelena renunció a su cargo por no estar de acuerdo con los indultos ofrecidos a los sublevados en dicha revolución. Sin embargo, en el año 1836, aceptó ser ministro plenipotenciario de Venezuela para ajustar en Estados Unidos un Tratado de Amistad, Comercio y Navegación. Al regresar ocupó por corto tiempo el cargo de alcalde segundo de la ciudad de Caracas, renunciando casi inmediatamente para retirarse a su fundo en Maracay. En 1837, el Vicepresidente Andrés Narvarte, encargado del Poder Ejecutivo, lo llamó para que ocupara nuevamente la secretaría de Hacienda y Relaciones Exteriores. En1837 se encargó de ajustar los Tratados de Amistad, Comercio y Navegación de Venezuela con Gran Bretaña y las Ciudades Hanseáticas. Ese mismo año renunció a la secretaría para ocupar el cargo de enviado especial y ministro plenipotenciario de Venezuela ante Nueva Granada, hasta 1840.

Regresa Michelena al país y aspira a la vicepresidencia de la República. En julio de 1840 fue elegido consejero de Estado, cargo que desempeñó junto con la vicepresidencia. Fue encargado del Poder Ejecutivo en seis oportunidades, siendo postulado para la Presidencia de la República en 1844, en competencia con Diego Urbaneja y el Gral. Carlos Soublette, resultando Soublette electo. Se retira brevemente a la vida privada, pero en 1845 fue nombrado enviado especial y ministro plenipotenciario ante las cortes de Gran Bretaña, Francia y España. Nuevamente renuncia a dicho cargo, regresando al país para continuar con su vida privada, siendo elegido diputado por Caracas al Congreso Nacional, en 1848. Como ya hemos visto, fue herido mortalmente por arma blanca en los sucesos del atentado al Congreso Nacional, el 24 de enero de 1848, muriendo el 12 de marzo a consecuencias de las graves heridas sufridas. Tenía 51 años de edad.
A Santos Michelena se le reconoce el haber desempeñado un papel de primer orden en la organización de las relaciones exteriores de Venezuela y de la Hacienda Pública Nacional.






Capitán de navío José Francisco Javier Gutiérrez
Hay episodios en nuestra gesta independentista que no debemos dejar de narrar y personajes que debemos rescatar del olvido o resaltar su vida o hechos en los cuales se vieron envueltos y que denotan un alto grado de patriotismo y entrega a la Patria. El caso del Capitán de Navío Francisco Javier Gutiérrez es uno de estos casos y al conocer su biografía honraremos mucho mejor a este noble soldado de la República. Nació Francisco Javier Gutiérrez en Cumaná, a finales del siglo XVIII. Era hijo de don Francisco Gutiérrez y doña Bárbara Guerra. Era hermano de los oficiales patriotas Capitán de Fragata Jorge Gutiérrez Guerra, Capitán Pedro Gutiérrez y Teniente Lorenzo Guerra. 
Inició su carrera de las armas en el año 1814, en las Fuerzas Sutiles del Oriente, al lado del Capitán Antonio Díaz. En 1816 era Comandante General de Marina en la Isla de Margarita. En 1817 se encontraba en la Campaña de Guayana, en la toma de Angostura. En septiembre de 1818, sucede en el mando de la Escuadrilla Sutil al Capitán Antonio Díaz, reorganizando de inmediato la escuadrilla para enfrentarla en fecha 20 de septiembre, a una similar, realista, en las inmediaciones de la Isla de Margarita, rechazando al adversario pero sufriendo numerosas pérdidas. El 6 de octubre atacó a la escuadrilla sutil del Capitán de Navío dominicano realista José Guerrero en la Costa Firme, derrotándolo e iniciándose una guerra sin cuartel entre estos dos jefes, como veremos a continuación. Nuevamente, el 27 de octubre, se enfrentan Gutiérrez y Guerrero en Punta Araya, en el Golfo de Cariaco, con grandes pérdidas para ambas escuadrillas, en un combate indeciso, retirándose los realistas a Cumaná, mientras los patriotas lo hacían hacia Margarita. 
A mediados de Noviembre de ese año 1818, el Almirante Brión ordenó equipar cinco buques de la Escuadrilla Sutil para que el Comandante Gutiérrez hiciera una incursión por las costas de Cumaná. El 21 de noviembre fue atacado por el Comandante Guerrero en las costas de Araya, saliendo derrotado Gutiérrez y perdiendo cuatro piraguas. El almirante Brión le dio el mando de la goleta de guerra Favorita, permaneciendo al servicio del Capitán de Navío José Antonio Rosales, Comandante del Apostadero Juangriego. 
En el mes de agosto de 1820, Gutiérrez salió a cruzar sobre la Costa Firme con la flechera Flor de la Mar, avistando en tránsito una embarcación holandesa que conducía víveres para los realistas en Cumaná. Gutiérrez emprendió la persecución, apresándola, remitiéndola luego a la Isla de Margarita. Posteriormente, continuó con su crucero y cumplir con su misión. Al regreso, el día 25 de agosto, se encontró Gutiérrez con el Comandante Guerrero con dos embarcaciones, produciéndose un combate naval y un subsiguiente abordaje por ambas partes. La Flechera Flor de la Mar, comandada por Gutiérrez, zozobró por el excesivo peso del armamento y gente que la abordaban, cayendo todos al agua.




El Comandante Guerrero murió en este encuentro, víctima de un golpe de lanza, mientras que Gutiérrez y los suyos trataban de escapar a nado. Unos 25 de sus hombres lo lograron, pero sus adversarios fijaron la vista sobre Gutiérrez, persiguiéndolo con empeño y asesinándolo en el agua. El Correo del Orinoco, edición Nro. 87 del sábado 20 de diciembre de 1820, se refiere a esta acción naval, afirmando que los tripulantes patriotas hechos prisioneros fueron obligados a trabajar en obras públicas en Cumaná, cargados de pesados hierros y cadenas, mientras que los prisioneros realistas, unos 100,  fueron conducidos a Margarita y puestos en libertad. El Capitán de Navío José Guerrero fue enterrado en Cumaná con los honores correspondientes, siendo sepultado en el cementerio del Cerro de Quetepe, mientras que el Capitán de Navío Francisco Javier Gutiérrez era inhumado en un sitio solitario en la Isla de Venado, marcado apenas con una cruz de piedras que personas piadosas le formaron. Así terminó el enfrentamiento entre estos dos bravos comandantes de marina.






CORONEL FRANCISCO ARAMENDI: vivió y murió en un marco de violencia





El Coronel Francisco Aramendi es uno de esos casos curiosos encontrado en nuestra historia patria. Fue un hombre luchador, guerrero invencible en los llanos, impetuoso, quien vivió en forma tormentosa, enfrentando el peligro, desafiando a la muerte hasta que ésta lo venció.
Aramendi posiblemente nació en los llanos de Barinas o de Apure. Ya en el año 1814 aparece combatiendo en los llanos venezolanos por la causa republicana, sirviendo con varios jefes, pero siendo el General José Antonio Páez quien más influyó en él y quien le tenía un especial afecto, hasta protegerlo en casos difíciles. A su lado, codo a codo, Páez y Aramendi dieron muestras de gran valor y arrojo en las diferentes acciones vividas, llegando al clímax en Las Queseras del Medio. Precisamente, en una de esas experiencias, el 6 de febrero de 1818, cuando Páez dirigió la acción de La Toma de Las Flecheras, Aramendi iba a su lado, y al acercarse a nado sobre sus caballos al sitio donde estaban los realistas, le dijo Aramendi a Páez “General, si pone la mano sobre la flechera primero que yo, se la corto”. Páez lo dejó ir adelante, diciéndole: "Esta gloria es tuya. Nadie lo merece más".

Continuando con la revisión de algunos hechos violentos de este patriota, en 1817, ostentando el grado de capitán, se encontraba junto al también capitán José Laurencio Silva, mandando cada uno un bongo en el río Apure, tratando de apresar un convoy realista en viaje hacia Barinas, pero el bongo de Aramendi zozobró ante el fuego enemigo, teniendo que ganar la orilla a nado, siendo perseguido por los granaderos realistas. Aramendi los enfrentó espada en mano, matando a uno mientras gritaba por ayuda. Los realistas se asustaron y se retiraron. Aramendi resultó herido. Durante la Campaña del Centro, en 1818, durante la retirada del General Pablo Morillo de Calabozo, formaba parte de un pelotón al mando del General Páez logrando acercarse bastante al jefe realista, y cuando Aramendi se dispuso a lancear a Morillo, un edecán del mismo se interpuso muriendo en el acto por su jefe.

Ese mismo año de 1818, durante la Campaña de Cojedes, Aramendi se encontraba al servicio de Páez y luego de Cedeño. Tuvo un fuerte altercado con el coronel Ambrosio Plaza a raíz de exigirle le entregara un oficial para castigarlo, ya que se había enfrentado a otro oficial, resultando ambos heridos. Continuando al mando del General Cedeño, se enfrentaron a los realistas en Laguna de Patos ese mismo año, siendo derrotados, pero Aramendi desobedeció órdenes de Cedeño de entrar en combate, retirándose del campo. Posteriormente, ambos se encontraron en San Fernando de Apure y se fueron a las manos. Aramendi huye de la pelea y se refugia en casa del General Páez, quien lo protegió. Por orden del Libertador, fue detenido y durante el traslado a Angostura donde sería juzgado, Aramendi se fugó, regresando bajo la protección de Páez. Sin embargo, siendo Páez su protector, en una oportunidad ambos se cayeron a golpes, derribándolo Páez y colocándole un puñal en el cuello exigiéndole que se rindiera, pero Aramendi le gritaba que lo matara porque él no se rendía.

El coronel Aramendi combatió gloriosamente en Carabobo en 1821, comandando el Escuadrón Sagrado.  Posteriormente, cuatro días después, encontrándose en Caracas en un festejo en honor de los libertadores, se batió en duelo con el Coronel Miguel Antonio Vásquez, Gobernador de Caracas, resultando herido en una mano y siendo detenido. Fue liberado días después por considerarse que el problema era de tipo personal y no militar. Aramendi y Vásquez habían tenido un enfrentamiento dos años antes en el Apure.

Aramendi, invencible en batallas, llevaba también su estilo guerrero en el ambiente doméstico y esto le traería consecuencias fatales… y ocurrió. En el año 1818 tuvo un fuerte altercado con el Coronel Miguel Guerrero durante el sitio de San Fernando de Apure, intentando matar Aramendi a Guerrero. Nuevamente, en 1822, siendo ahora el General Miguel Guerrero, Gobernador de Barinas y Apure, y Aramendi Gobernador de Guasdalito, se repitió el enfrentamiento, intentando nuevamente este último de matar a Guerrero, quien sin fórmula de juicio alguno mandó a asesinar a Aramendi. El hecho ocurrió cuando éste dormía en su casa durante la noche, y unos sujetos entraron a la casa y prácticamente lo descuartizaron a sablazos, logrando Aramendi matar a uno de sus asesinos.

Este hecho trajo sus consecuencias. El General Páez tuvo que intervenir para evitar un alzamiento en Guasdalito en contra del Gobernador Guerrero. Prácticamente, Páez lo protegió hasta el año 1826, cuando Guerrero no lo secundó en el movimiento separatista La Cosiata. En 1827, Páez le solicitó juicio por la muerte del Coronel Aramendi. Guerrero buscó apoyo con el Libertador, dándole razones valederas por haber mandado a matar a Aramendi, pero Bolívar ordenó fuera retirado del mando y remitido preso a Caracas. Guerrero se va a Bogotá y se une al grupo de Santander en contra de Bolívar y después de 1830, regresó triunfante a Venezuela, quedando impune el asesinato del Coronel Francisco Aramendi.





CORONEL LEONARDO INFANTE

En nuestra historia patria nos encontramos con muchos casos de injusticia de toda índole, siendo uno de ellos el correspondiente al Coronel Leonardo Infante, patriota venezolano, fusilado en Bogotá por el asesinato del Teniente Francisco Perdomo.



Era Infante un llanero nacido en Chaguaramal, antigua Provincia de Maturín, el 28 de junio de 1798. Era de origen humilde, de color, criado en las llanuras y no tuvo acceso a la educación. A los 15 años ya lo encontramos luchando, como soldado raso, por la causa republicana a las órdenes del Coronel Manuel Piar en el Oriente, combatiendo hasta los últimos días de la pérdida de la Segunda República, en 1814. Precisamente, en la primera Batalla de Carabobo, en 1814, su comportamiento en combate fue tan destacado, que el Libertador Simón Bolívar lo destinó a servir en la caballería ligera, por sus aptitudes en el manejo de la lanza.


A partir de 1815 forma parte de las guerrillas que operaban en todo el oriente y sur de la región, hasta que en 1817 lo encontramos sirviendo en el ejército del General José Antonio Páez, en Apure, participando en las campañas de Apure y del Centro, en 1818. Al mando de cien hombres, batió en el sitio de Beatriz el 17 de julio de 1818, a dos cuerpos volantes realistas de doscientos jinetes cada uno, peleando Infante con tanto tezón, que sólo pudieron escapar 28 jinetes realistas, y presentándose en el cuartel general en Zaraza con setenta prisioneros. Cuando el atentado al Libertador ocurrido en El Rincón de Los Toros ese mismo año 1818, fue Infante quien le entregó a Bolívar el caballo del jefe realista muerto durante el enfrentamiento.


El Coronel Infante es uno de los héroes de las Queseras del Medio, en 1819, siendo ascendido por el General Páez al grado de Teniente Coronel. Ese año comanda un escuadrón de caballería en la Campaña de Nueva Granada, destacándose en las Batallas del Pantano de Vargas y de Boyacá. Participa activamente en la Campaña del Sur, siendo herido gravemente y hecho prisionero en Quilcacé, en 1821, siendo posteriormente liberado gracias a un canje de prisioneros. Luego, en 1824, se traslada a Bogotá, sitio de su fatal destino.


El 24 de julio de 1824, aparece muerto el Teniente Francisco Perdomo en el río de San Francisco, debajo del puente de San Victorino. Dos mujeres acusan a Infante de haberlo visto la noche anterior amenazando de muerte a Perdomo. Eso fue suficiente. Tan solo en 20 días, sin más evidencias en su contra, Infante fue condenado a muerte por dos Consejos de Guerra: uno formado por Coroneles y Tenientes Coroneles, no apto para juzgar a un oficial coronel, siendo anulado; y el segundo formado por generales. El Sr. Miguel Peña, venezolano, Presidente de la Alta Corte de Justicia, se negó a firmar la sentencia, al considerarla injusta, y esta decisión le costará el cargo.


Estando en prisión, el coronel Infante pidió permiso para cumplir su palabra de matrimonio a su novia Dolores Caicedo, lo cual le fue concedido, haciéndolo en octubre de 1824. El 26 de marzo de 1825 se llevó a cabo la sentencia de fusilamiento. Los últimos momentos en la vida de Infante serán detallados en mayor profundidad. Al serle comunicado el momento para la ejecución, se uniformó de gala, sombrero galoneado y con plumaje, llevando en una mano el bastón para caminar, a consecuencia de su herida de guerra del año 1821, y un crucifijo en la otra mano. Repartió algunos monedas entre varios prisioneros, pidiéndoles rezaran por él. Inició su camino hacia el lugar de la ejecución en la plaza mayor de Bogotá, acompañado de la escolta, los reverendos Padres del Convento de San Francisco y su confesor. Al llegar al puente de San Francisco dijo mirando a la multitud en los balcones y casas: “Ahora me acuerdo de que hace cinco años entré triunfante por estas calles y aquí voy para el suplicio”.


Poco antes de llegar al Congreso, Infante pidió algo de tomar, dándosele vino. Levantó la copa y dijo: “Brindo por el perdón de mis enemigos. Brindo por la patria. Por mis amigos y por mis enemigos”. Al llegar al Congreso, se quitó el sombrero y dijo a los diputados en el balcón: “Ya va a morir Infante, ya quedarán ustedes contentos”. Y volviéndose hacia el balcón de los senadores, les dijo: “¡Injustos! Yo soy el que les ha puesto a ustedes en esos bufetes: pude matar a muchos y no los ejecuté y ahora voy a ser víctima de su crueldad y tiranía”. Uno de los padres trataba de tranquilizarlo diciéndole que debía morir con humildad y sin sentimientos de venganza. Al llegar al Palacio Presidencial trató en vano de ver al Vicepresidente Francisco de Paula Santander “para darle las gracias”. Santander prácticamente se escondió. Infante le dijo a algunos funcionarios a la vista: “¡Este es el pago que me da! ¡Quién lo hubiera sabido! Dicen que Infante está aborrecido de la ciudad de Santa Fe. Levante alguno la mano y diga en qué le ofendí: yo voy al suplicio por mis pecados y porque soy un hombre guerrero, pero no por haber matado a Perdomo. Soy el primero, mas otro seguirá después de mí”.


Al llegar a la Plaza mayor encomendó su esposa al Comandante General allí presente. Pidió permiso para mandar el pelotón de ejecución, siéndole negado. Quiso dar una vuelta entre los militares en formación para despedirse de ellos, siéndole igualmente negado. Seguidamente pidió a Dios misericordia, besó el crucifijo y se lo entregó al confesor. Se dirigió a la multitud presente: “Señores, he cometido muchos crímenes durante la guerra. Esos son los que voy a pagar en este patíbulo. Pero en cuanto a la muerte de Perdomo, declaro ante todos que no lo he hecho, ni he tenido parte en ella y que muero inocente”. Puso su bastón y sombrero sobre una silla y no aceptó que lo atasen ni vendasen. Quería morir de pie, pero finalmente aceptó sentarse en una silla. Se desabrochó el uniforme ofreciendo su pecho a la espera de las balas. Fue ejecutado y en el suelo le dieron un tiro de gracia.


Así murió el Coronel Leonardo Infante, Prócer de la Independencia. Tenía 27 años de edad… Pero ¿Por qué pasó esto? Si analizamos la personalidad de Infante podemos encontrar luz. Él era un llanero, negro, rudo, tosco, pedante, presumido y gastaba bromas pesadas que caían mal. Santander no lo pasaba por sus bromas. En el campo de la Batalla de Boyacá le había dicho: “Fíjese Santander como nosotros, los venezolanos, ganamos nuestras charreteras”. Despertaba desprecio entre sus semejantes, especialmente al verlo de uniforme con sus plumajes. Igualmente era mal visto por la aristocracia de Bogotá al tener que codearse con él, por quien sentían desprecio, al igual que con los llaneros en general. A ello se une que era venezolano, lo cual también le generaba cierto desprecio entre los neogranadinos. En tiempo de guerra todos miran a los militares, pero en tiempo de paz esos mismos ojos odian a los militares. Esto fue el producto de las pasiones y los odios, encontrando en Infante una víctima inocente.




DR. JOSÉ MARÍA VARGAS

Nació el Dr. José María Vargas en La Guaira, hoy Estado Vargas, el 10 de marzo de 1786. Era hijo de José Antonio de Vargas Machuca y de Ana Teresa Ponce. Realizó sus estudios superiores en la Universidad Real y Pontificia de Caracas, graduándose de bachiller en filosofía en 1803 y doctor en medicina en 1808. Inmediatamente se traslada a Cumaná. Los sucesos independentistas lo absorben en dicha región, participando como miembro del Supremo Poder Legislativo de Cumaná. En 1812 se encuenta en La Guaira, prestando srrvicios como médico, sitio donde le sorprende el terremoto de ese año. Regresa a Cumaná, retomando sus actividades profesionales. A la llegada de Francisco Javier Cervériz a Cumaná es hecho prisionero y enviado a las bóvedas de La Guaira, siendo liberado a comienzos del año 1813. Se embarca a Europa a perfeccionar sus estudios médicos, en las áreas de cirugía, química, botánica, anatomía y odontología. En Londres obtuvo su incorporación al Real Colegio de Cirujanos.

Vargas regresa a América en 1819, estableciéndose en Puerto Rico, sitio donde se encontraban refugiados sus familiares. En esta isla desarrolló una ingente labor profesional y científica. En 1825 regresa a Venezuela, incorporándose a la Universidad de Caracas como profesor de Anatomía. En 1827 es electo como el primer rector médico de dicha casa de estudios, ganándose el respeto y la admiración por su labor científica y administrativa. Inaugura las disecciones sobre cadáveres, algo novedoso para entonces. Fundó en 1827 la Sociedad Médica de Caracas, siendo ampliamente conocida su labor botánica durante este período. En 1829 fue el primer Director de la Sociedad Económica de Amigos del País. Terminado su período en el rectorado, Vargas se dedicó de lleno a la instrucción y en 1832 fundó la cátedra de Cirugía. Pero paralelo a sus actividades médicas, Vargas tomó parte de actividades políticas y asiste como Diputado al Congreso Constituyente de 1830, salvando siempre su voto cuando se atacaba al Libertador Simón Bolívar. Ese año va a ser albacea testamentario de Bolívar, en compañía de otros tres ciudadanos, encargo que cumple con mucho profesionalismo.

Vargas goza de mucho prestigio como hombre recio, de una sabiduría universal, humanística y técnica. Es por ello que cuando se comienza a hablar de candidaturas presidenciales en 1834, su nombre es tomado en cuenta por el lado de los civilistas, en contra de la posición militarista, quienes consideraban un legado mantenerse en la presidencia de la República, como premio a sus esfuerzos en la guerra de independencia. Vargas se opone a ser candidato presidencial, pero su figura se alzaba en el panorama político, en contra de su modestia y humildad. Vargas insiste en no ser candidato ni ser el hombre con mano dura que Venezuela necesitaba en esos momentos, pero al fin cede ante la presión popular. Fue electo Presidente de Venezuela en las elecciones de 1834 y ratificado por el Congreso el 6 de febrero de 1835. Pero los temores de Vargas se hicieron realidad. El 7 de junio de 1835 estalla la Revolución de las Reformas, teniendo como jefe al General Santiago Mariño, estando acompañado por la mayoría de los generales de la independencia. Vargas es derrocado y enviado al exilio a Saint Thomas.

El General José Antonio Páez, quien se encontraba en su rancho en el Guárico toma las riendas de la situación, colocándose del lado de la Constitucción. Sale en campaña a restaurar el Poder Civil. El 28 de julio de 1835, Páez entra triunfante a Caracas y envía una comisión en busca del Dr. Vargas, a quien restrituye en su cargo como Presidente el día 20 de agosto. Pero la revolución no ha terminado. Se seguirá combatiendo durante un año en varias regiones del país, continuando Páez su campaña militar pacificadora. Las presiones políticas y militares terminan por derrumbar el espíritu del Dr. Vargas, quien enfermo física y moralmente, renuncia a la Presidencia de la República ante el Congreso de la República, siendo aceptada el 24 de abril de 1836 por dicho Cuerpo.

Posterior a esta experiencia, Vargas se dedica al área de la educación, aunque en dos oportunidades más ejercerá la Presidencia del Congreso Nacional: en 1839 y 1842. Asume la Presidencia de la Dirección General de Instrucción Pública, la cual ejercerá desde 1839 hasta 1852, continuando sus clases en la Universidad de Caracas en anatomía y cirugía. En 1842 funda la cátedra de Química y ese mismo año preside la comisión encargada de exhumar en Santa Marta los restos del Libertador. En agosto de 1853, sintiéndose enfermo, viaja a los Estados Unidos, muriendo en Nueva York el 13 de julio de 1854. En 1877, sus cenizas fueron traías a Caracas y sepultadas en el Panteón Nacional el 27 de abril de ese mismo año.

Durante los sucesos de la Revolución de las Reformas, estando preso el Dr. Vargas junto a su gabinete, se presentaron los Generales rebeldes Justo Briceño y Pedro Carujo (nombrado General en esta revolución) a convencer al Presidente que renunciara a su cargo, a lo cual Vargas se niega. Carujo le dice: "Este será más tarde un hecho nacional, doctor. El mundo es de los valientes", a lo que respondió Vargas con su famosa frase: "El mundo es del hombre justo; es el hombre de bien y no el valiente el que siempre ha vivido y vivirá feliz sobre la tierra y seguro de su conciencia".
 


ALEJANDRO PRÓSPERO REVEREND: El médico del Libertador
El Dr. Alejandro Próspero Reverend ha pasado a la posteridad por haber asistido al Libertador Simón Bolívar durante sus últimos días, haciéndolo de manera abnegada y por haber dejado escrito sus testimonios de la enfermedad del Padre de la Patria.

Nació el Dr. Reverend en Falaise, Francia, en el año 1796. Realizó sus estudios de bachillerato en el liceo Caén, en Amiens. En 1814 se alistó como soldado en un cuerpo de caballería del ejército de Napoleón Bonaparte, participando en la campaña de Loire. En 1820 lo encontramos en París, donde estudió medicina, aunque hay cierta reserva de la naturaleza de estos estudios en esta capital. Sintiéndose inseguro en Francia, se dirigió a Colombia en 1824, considerándola como su segunda patria. Se radicó en Santa Marta, ciudad a la cual arribó el 24 de julio de 1824. A los pocos meses fue nombrado médico de la ciudad por el Ayuntamiento, a condición que se incorporara a la Facultad de Medicina Nacional, presentando exámenes en 1825 en la Universidad de Crtagena ante un jurado calificado, obteniendo sus credenciales para el ejercicio libre de la profesión en la República de Colombia. Continuó su labor como médico de Santa Marta, además de miembro de la Junta de Sanidad de la provincia y médico cirujano del hospital militar. En 1830, el General Mariano Montilla lo nombró provisionalmente como ciruano mayor del ejército. Es el General Montilla quien le dió la misión de atender al Libertador Simón Bolívar, al arribo de éste a Santa Marta el 1ro. de diciembre de 1830. Durante 17 días, día y noche, el Dr. Reverend asistió al Libertador, sin aceptar recibir remuneración alguna, recabando para sí sólo el hecho de haber sido el último médico de Simón Bolívar.
Dr. Próspero Reverend


El Dr. Reverend redactó 33 boletines y realizó el protocolo de autopsia, cuatro horas después de haber muerto el Libertador. Este material constituye el único testimonio contemporáneo y médico acerca de la enfermedad y muerte de Bolívar, calificándola de "tísis pulmonar". Muerto el Libertador, el Dr. Reverend continuó sus trabajos médicos en Colombia y en 1838 desempeñó en Santa Marta el Consulado de Francia. En 1842 participó en la identificación de los restos de Simón Bolívar, con motivo del traslado de los mismos a Caracas. En 1866 publicó en Francia una colección de documentos titulada: "La última enfermedad, los últimos momentos y los funerales de Simón Bolívar, Libertador de Colomba y del Perú". En 1867, por decreto del Congreso venezolano, firmado por el Presidente de Venezuela, Mariscal Juan Crisóstomo Falcón, se le otorgó a Reverend una medalla de oro y diamantes, con la siguiente inscripción: "Congreso de 1867. Venezuela agradecida a A. Próspero Reverend". Igualmente se le entregó un donativo de 10.000 pesos y sueldo de por vida como cirujano mayor del Ejército Libertador.


En el año 1874, el Presidente de Venezuela, General Antonio Guzmán Blanco, lo invitó a Caracas y le entregó otra recompensa pecuniaria y le expidió el Diploma de Ilustre Prócer de la Independenccia, condecorándolo con el Busto del Libertador. En dicha ocasión, el Dr. Reverend le entregó al Presidente Guzmán Blanco, el nódulo calcáreo encontrado por él en el pulmón izquierdo del Libertdor, durante la autopsia realizada por él.


El Dr. Próspero Reverend murió el 1ro. de diciembre de 1881, a la edad de 85 años, en Santa Marta, Colombia, al regresar de un viaje desde París.




JUAN GERMÁN ROSCIO: "Padre, maestro y defensor de la naciente libertad".

Nació Roscio en San José de Tiznados, Estado Guárico, el 27 de mayo de 1763. Era hijo de José Cristóbal Roscio, oficial retirado y hacendado, nativo de Milán, y de Paula María Nieves, nativa de La Victoria, Estado Aragua. Sus primeros estudios los hizo en su tierra natal, trasladándose posteriormente a Caracas para asistir a estudios superiores en la Universidad de Caracas en las cátedras de teología, sagrados cánones y derecho civil. Egresó como doctor en derecho canónigo en 1794 y derecho civil en 1800, obteniendo numerosas distinciones académicas. La Real audiencia le concedió la inscripción como abogado en el distrito judicial, pero el Colegio de Abogados le puso trabas para su admisión, alegando que en el expediente de limpieza de sangre presentado por Roscio, no figuraba el calificativo de "india" que en otros documentos se le daba a su madre y abuela materna. Los alegatos presentados por Roscio dieron resultados positivos y fue admitido por el Colegio en 1805. Desempeñó Roscio la cátedra de Instituta en la Universidad de Caracas, desde 1798, siendo además asesor de la Capitanía General y de la Auditoría de Guerra. En 1808 era fiscal interino de la Real Audiencia de Caracas.
Cuando estallan los sucesos de Caracas de 1810, fue uno de los principales artífices del movimiento, incorporándose como "diputado del pueblo" al Cabildo que se celebró ese día. Fue miembro de la Junta Suprema Conservadora de los Derechos de Fernando VII, ocupando el cargo de Secretario de Relaciones Exteriores. Fue uno de los principales ideólogos del movimiento de independencia y el alma de la revolución en esa época. Andrés Bello lo calificó como "el padre, maestro y defensor de la libertad". Roscio sostuvo una incansable labor propagandística en sus escritos difundidos en la prensa, en su copiosa correspondencia, declaraciones y discursos en el Congreso Nacional, instalado el 2 de marzo de 1811, al cual asistió como Diputado por la villa de Calabozo. Roscio combatió el alegado derecho divino de los reyes y con argumentos de carácter teológico se esforzó en persuadir a sus compatriotas de que el sistema republicano era perfectamente compatible con la religión católica. Roscio fue el principal redactor del Acta de Independencia aprobada por el Congreso Nacional en la sesión del 7 de julio de 1811. Igualmente participó en la elaboración de la Constitución de Venezuela, aprobada el 21 de diciembre de 1811.
Con el triunfo del Capitán de Fragata Domingo de Monteverde, es hecho prisionero y expuesto en un vil cepo a la burla y escarnio en una plaza pública de Caracas, y enviado en un lamentable estado físico y sicológico a los calabozos de La Guaira. Despojado de su ropa es enviado posteriormente a Cádiz, pasando luego al presidio de Ceuta, en Africa. En 1814 logra fugarse con otros compañeros, buscando refugio en Gibraltar, siendo entegados por el gobernador inglés a las autoridadaes españolas, produciéndose un incidente diplomático por el proceder de la autoridad británica, interviniendo el Príncipe Regente de Inglaterra, solicitando la libertad de los prisioneros mencionados, ante el Rey Fernando VII, quien accede a la petición. Roscio se traslada a Jamaica y de allí a Estados Unidos de Norteamérica, donde publica su obra mayor "Triunfo de la Libertad sobre el Despotismo", en 1817.
Roscio se traslada en 1818 a Angostura, colaborando con el Libertador Simón Bolívar en la reconstruccción de la República y la creación de Colombia. Fue uno de los principales redactores del semanario El Correo del Orinoco. Desempeñó funciones como Director General de Rentas, Vicepresidente del Departamento de Venezuela y Vicepresidente de Colombia, muriendo en el cargo en Cúcuta, el 10 de marzo de 1821, en vísperas de reunirse el Congreso de Cúcuta. Contaba con 58 años de edad. Juan Germán Roscio es reconocido como Prócer de la Independencia de Venezuela



JUANA RAMÍREZ, La Avanzadora. 1813.



Era Juana Ramírez una mujer del pueblo, hermosa, de origen humilde. Nació en el año 1790, en la región de Chaguaramal, antiguo cantón de Maturín, Provincia de Cumaná. Era hija de la esclava lavandera Guadalupe Ramírez, negra oriunda del África y adquirida por la familia Ramírez, hacendados de Chaguaramal. y cuando joven, se ganaba la vida lavando ropa a las familias de la ciudad de Maturín. Inicialmente se destacó en la región por su fervor patriota, generosidad y alma humanitaria. En los sucesos revolucionarios de Maturín en el año 1813, se dedicó con abnegación a atender a los heridos en los diferentes combates, entierro de los muertos y siempre en vigilia para atender a los necesitados.
Cuando Domingo de Monteverde atacó la ciudad de Maturín, en mayo de 1813, el Comandante Manuel Piar organizó la defensa de la ciudad y formó una batería de combate femenina, denominada "Batería de Mujeres", quienes luchaban al lado de los hombres con el mismo valor y arrojo. Entre ellas se encontraba Juana Ramírez, quien comandaba esta unidad, apodada "La Avanzadora", por ser ella siempre la primera en avanzar hacia el enemigo. Igualmente peleó bajo las órdenes del Comandante Bernardo Bermúdez.
Alrededor de Juana Ramírez surgieron muchas leyendas, pero lo que sí es incuestionable fue su arrojo en el combate y su disposición a estar en todas partes, animando y defendiendo a su gente. En una oportunidad le quitó la espada a un oficial realista, muerto en combate, y volvió al campamento con la misma en alto. Así está representada la estatua en su honor en la ciudad de Maturín.Esta unidad femenina combatió en varias batallas hasta el año 1814, cuando prácticamente fue barrida la ciudad de Maturín por el ejército realista, al mando del Comandante Francisco Tomás Morales.
Juana Ramírez murió en 1856, a los 66 años de edad, en Guacharacas, al oeste de Maturín, donde se había retirado, dedicándose a las actividades agrícolas.