El Fusilamiento del Gral. Matías Salazar

Hemos visto durante el desarrollo de nuestra historia patria, una constante vorágine revolucionaria, en la cual la paz ha estado muy distante de la vida del venezolano. Revoluciones y contrarrevoluciones son la nota constante en la vida cotidiana. En el mes de septiembre de 1869 estalla la Revolución Liberal. El país vivía una situación política asfixiante: los Estados convulsionados; el gobierno no tenía dinero y el malestar económico iba creciendo; las pasiones políticas dividían al país, el cual acababa de pasar por una revolución, La Revolución Azul, pero el malestar general iba en aumento. Habían ocurrido varios alzamientos y algunos de ellos llevaban la orientación de la Revolución Liberal, liderizada por Comités Revolucionarios, algunos dirigentes liberales y el propio General Guzmán Blanco, desde Curazao, donde se encontraba exiliado. No se pretende en esta página reseñar esta revolución, sino ambientar la actuación del General Matías Salazar, quien al frente de 800 hombres se ha declarado revolucionario, actuando con sus guerrillas en el área del centro, en Cojedes y Carabobo, mientras que en casi toda Venezuela se suceden alzamientos a favor de la revolución. El punto cumbre de esta revolución fue el desembarco del General Antonio Guzmán Blanco, en Curamichate, el 14 de febrero de 1870, quien inicia su campaña hacia el centro y Caracas. Gente de todos los pueblos acudían a incorporarse a su ejército. El General Matías Salazar se le une con todas sus fuerzas al paso del General Guzmán por Tinaco y Tinaquillo, en su marcha hacia Caracas. En fecha 25-27 de abril de 1870 se da la Batalla de Caracas. Guzmán contaba con unos 6.000 hombres y el General Matías Salazar tiene una destacada actuación en dicha batalla.

Pero la calma no ha llegado. La Resistencia Azul dará que hablar durante los siguientes años y ésta comienza a armarse y actuar en todo el país. El General Matías Salazar comandaba fuerzas en la región del centro del país, operando ahora contra las guerrillas en Cojedes y Carabobo. Mientras tanto un Congreso de Plenipotenciarios, con representación de 15 Estados, el 12 de Julio de 1870,  elige Presidente al General Guzmán Blanco y como Designados interinos a la Presidencia a los Generales José Ignacio Pulido y Matías Salazar. Sigue el General Salazar abriendo su compás de operaciones y ahora lo encontramos actuando en Barquisimeto.

Después de varias acciones bélicas, el General Matías Salazar abandona el occidente y se regresa a Valencia y toma una conducta un poco extraña, la cual fue seguida por varios militares liberales reaccionarios. El General Guzmán viene a Valencia y es enterado de la conducta irregular del General Matías Salazar; sin embargo,  confía plenamente en él y le da mando a dicho General, en contra de la opinión de varios de sus oficiales.  El 21 de mayo de 1871, el General Matías Salazar deserta, vía Portuguesa,  llevándose bajo engaño una División, la cual se regresa al darse cuenta de la maniobra. Una semana después, Matías Salazar se presenta en Valencia pidiendo indulgencia al General Guzmán. Entre someterlo a Consejo de Guerra o exiliarlo, el General Guzmán se decidió por el exilio, reconociéndole sus méritos al General  Salazar. Lo conminó a renunciar a la Presidencia del Estado Carabobo, nombramiento hecho anteriormente por Guzmán, y al cargo del 2do. Jefe del Ejército. El 2 de junio se embarca el General  Salazar rumbo a Estados Unidos ó Europa. Sin embargo, el  General Salazar rompió su promesa en el mes de agosto y se vino a Curazao, publicando un Manifiesto en contra del Gobierno del General Guzmán. Se puso en contacto con otros militares disidentes, comunicándose con familiares y amigos en Carabobo, incitándolos a levantarse en armas. Aspiraba el General Salazar que los Generales conservadores lo reconocieran como Jefe.

En el mes de enero de 1872, el General Salazar invade desde Cúcuta al Estado Táchira, acompañado de varios Generales, desplazándose hacia el centro del país. El General Guzmán Blanco, inicia desde Caracas en marzo de 1872, la Campaña contra el General  Salazar, al frente de 3.000 hombres y se desplaza hacia Valencia, situando su cuartel general en Tocuyito y ordenando a sus Generales un cerco amplio para atrapar el General  Salazar. Este tuvo varios enfrentamientos exitosos, pero finalmente fue acorralado en Potrerito, pereciendo varios de sus Generales, en una persecución implacable, en diferentes direcciones: en las sierras, montañas, pueblos, cayendo poco a poco prisioneros sus hombres. Con el cerco reduciéndose cada vez más, el 11 de mayo cayó el General  Salazar prisionero.

  Unos 151 Generales y jefes liberales presentes en Tinaquillo, le solicitaron por escrito el 12 de mayo de 1872, al General Guzmán  la pena de muerte para el General Matías Salazar, por el delito de traición. Al efecto Guzmán convocó a los Generales en Jefe para formar un Consejo de Guerra que conociera del caso. El día 15 de mayo se reunieron en Tinaquillo 23 Generales en Jefe en Gran Tribunal y en nueve horas y media fue sustanciado y resuelto este juicio. Fueron Presidentes del Tribunal el General José Ignacio Pulido, Ministro de Guerra y Marina en Campaña, y el General León Colina, Jefe de Estado Mayor General. (No es de extrañar tantos Generales en el ejército. El General Guzmán era de la idea que ascendiendo a bastantes oficiales al grado de General, dificultaba grandemente las posibilidades de alzamientos, ya que era muy difícil para ellos ponerse de acuerdo). El General Matías Salazar se declaró culpable de todos los cargos que se le imputaron, decidiendo el tribunal la pena de degradación y muerte, por concepto de alta traición al ejército y contra la causa liberal. El General Guzmán  ratificó la decisión.

El día 17 de mayo de 1872, a las doce del día, se llevó a cabo el fusilamiento del General Matías Salazar, en presencia del ejército, en las afueras de Tinaquillo. La parada la mandó el General en Jefe Julián Castro, ex-Presidente de Venezuela en el año 1858. Con este fusilamiento oficial, se violó la Constitución de 1864, la cual abolía la pena de muerte, al igual que el programa de la Revolución Federal. (El sitio actual del fusilamiento del General Salazar queda en el patio trasero de la "Heladería Víctor", de la familia Ortega, en Tinaquillo).